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¿Quieres saber cuál es la manera como  deberíamos hornear para facilitarnos todo y hacer dinero?
Aquí encontrarás esta información y más.

¿Cómo se encuentran mis futuros Bakers?

¿Curiosos? Muy bien porque traigo para ustedes un tema que sin duda alguna, sé que les interesa mucho a los que les gusta este lindo mundo de la pastelería, ¿Cómo se logra tener dominio? Interesante pregunta y si partimos de lo simple, ¿Cómo tú dominas alguna otra actividad? Se me viene muchas ideas a la cabeza: siendo contante en la actividad a realizar, resolviendo tus dudas, acercándote a las personas idóneas para resolver estas, practicando.

“Practicar  Realizar varias veces algo que se ha aprendido, para adquirir habilidad o experiencia en ello“

Esta última es importante destacar, practicar viene de la mano con ser constantes, si realizas varias veces algo que has aprendido, seguramente vas a adquirir una habilidad o experiencia, ¿Pero qué pasa cuando aprendes mal las cosas? Si desarrollas esa habilidad de manera incorrecta ¿Cuáles serían las consecuencias? La primera que se me ocurre es no adquieras la habilidad, truncar el camino  a desarrollar tú capacidad de ir creando conforme vas aprendiendo, aprender de manera muy justa. Estar limitada(o) constantemente a seguir al pie de la letra las recetas, ser dependiente de estas sin dar pie a poder desarrollar tú creatividad dulce.

Una vez practicando de manera correcta, tienes el dominio de tu receta, la manera en cómo se hace es consecuencia de esto, porque vas conociendo cómo se comporta, como son las texturas, que pasa si la dejas reposar más tiempo, por  un ejemplo,  y hago una pausa aquí, se dice tan sencillo esto ¿Qué pasa si dejas reposar más tiempo o si te pasas de amasar o batir? Esto solo lo puede saber alguien que ya ha experimentado diferentes situaciones o problemas en su receta y también lo puede saber una persona que se ha familiarizado con los ingredientes, que hace el procedimiento consiente del papel que juegan cada uno de los ingredientes en la receta.

Recuerdo que cuando yo estaba comenzando como tú, tuve una situación con una de mis tantas recetas, no era que estaba mal o que no saliera, salía pero no como yo quería, sentía que le faltaba algo y no era que tenía que ponerle mi propio cariñito o toque, era de estructura. A simple vista estaba bien, pero no era para mí suficiente, estaba experimentando con masa madre, no quería usar levadura pues no tenía caso para mí, si bien me facilitaba las cosas, pero quería hacerlo solo con masa madre. El problema era que sabía sutilmente a sobre fermentado, casi ni se saboreaba el sabor, pero fue suficiente con que yo lo detectara, no podía quitarle cantidad de masa madre pues me daba estructura y estaba nivelada la receta, me fui con el tiempo. Trate de reducir el tiempo de fermentación, seguramente me había excedido, volví a hacerlo e hice los cambios que estudie y considere adecuados, también le agregue cariñitos sutiles para no afectar el cambio y que yo pudiese saber si era el tiempo. Llego la hora de saber la verdad, la hora de llevarlo al horno tras todo el proceso que es de dos días, le eche la bendición y fueron eternos esos 35 min, durante ese tiempo le estuve echando un ojito para verificar que todo estuviera bien y vi mi cronometro, 35 min, abrí el horno, cheque temperatura, daba los 96° Voila! Brinque de alegría y casi le pongo el altar, es tan preciso este pan que era todo un reto, estar al pendiente de las temperaturas, para acortar el tiempo estuve usando casi todos mis sentidos, la vista y el tacto para ver y sentir las texturas de la evolución del pan, el olfato y el gusto para oler si ya estaba o si tenía ese aroma o sabor de sobre fermentado que no quería. Estuve observando detenidamente su proceso para saber que me decía, que cambiaba, literalmente la fui conociendo, muchas personas creen que estoy un poco zafada cuando les digo que la masa está viva, que respira, pero así es cuando agregamos estos bichitos  ya sea levadura o masa madre y los ponemos a trabajar. Esto es como un método científico pero mucho más sencillo:



    Práctica = error = aprendizaje              
Práctica = evolución= dominio

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Cómo darte cuenta de que puedes lograr todo esto con cosas simples y prestando atención de una manera diferente a lo que vas haciendo, por más sencillo que sea. Me gustaría que intentaras algo cuando haces el desayuno y es día de hot cakes, puedes ser por un momento ese o esa científica (o) loca (o) en su laboratorio experimentando, ser el rey o reina de tú cocina y  empezar a aplicar ideas o cambiar ingredientes y técnicas teniendo mucha curiosidad de ver lo que pasa, práctica consciente de los cambios que haces y tú resultado. Intenta el lugar de solo batir los ingredientes, poner los huevos en la batidora hasta que aireen y cambie su color por completo, esta mezcla la encontraras súper ligerita y nada líquida. Para aligerar la mezclar juntar los polvos o mix que compras normalmente en el súper con el líquido y la mantequilla y el huevo batido agregarlo al final de manera envolvente cuidado que no baje, prueba el resultado. Muchos cambios puedes hacer con solo los ingredientes que te pide agregar, otro ejemplo que puedes hacer en lugar de un huevo solo la clara o solo la yema, para los líquidos igual y grasas sustituye. Disfruta mucho conociendo los ingredientes,  haciendo tuyas las recetas y dando tu toque.

El practicar tus recetas te da ese conocimiento, esa seguridad para saber que estás haciendo, te vas empapando de todo este auto conocimiento y eres más capaces de ir realizando tus recetas, esto no es mágico, requiere de tú trabajo y una vez que lo tienes puedes saber  en qué eres bueno, encontrar TÚ estilo que no es nada fácil saberlo cuando se empieza, una vez teniendolo será TÚ firma, TÚ sello de cada CREACIÓN hecha por tí y es como te conocerán tús futuros clientes. ¡Lo ves! De una cosa tan pequeñita e insignificante puedes sacar tanto y dar un paso más el sueño más anhelado de un Baker TÚ NEGOCIO y de esto te hablare en el siguiente Post.

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